La Defensa Especial contra Aeronaves (DECA)
Creator: Reuter, Walter (1906-2005)
Source:
Biblioteca Nacional de España, GC-CAJA/18/12/3, https://bnedigital.bne.es/bd/card?id=e0eedbcb-ee39-4c26-a328-a508f37eedf8
Date Created: 1936
Type: Photograph
Extent: 1 item
40.41678, -3.70351
“No se abordó el problema de la defensa integral del país contra el enemigo aéreo, quedando dispersos en distintos Ministerios, sin unidad de instrucción, de doctrina y menos aún de acción, los distintos elementos activos y pasivos que han de jugar en esta clase de guerra.”
Con estas palabras, plasmadas en un decreto del 23 de septiembre de 1936, se refería el nuevo presidente del Gobierno de la República, Largo Caballero, a la situación de desprotección en que se encontraba el país ante el uso de la aviación como instrumento de guerra. La neutralidad española durante la Gran Guerra privó al Estado de importantes lecciones brindadas por la contienda, entre ellas, que la aviación había cambiado las reglas de la guerra y que las difusas fronteras existentes entre el civil y el combatiente habían quedado diluidas para siempre.
Los ataques perpetrados y sufridos durante el fatídico verano de 1936, unido al desembarco de unidades extranjeras como la Legión Cóndor, dejaron muy pronto claro que la guerra moderna requería de nuevos postulados en los que la defensa anti aeronáutica resultaba innegociable. El entramado defensivo republicano respetó inicialmente la arquitectura diseñada en 1935 por el ministro de la Guerra Gil Robles, estructurado en torno a la formación de Comités Provinciales y Locales en todas las poblaciones de más de ocho mil habitantes. Estos Comités se mantuvieron constantes hasta el fin de la contienda dentro del orden republicano.
De igual forma, se buscó organizar la defensa antiaérea de manera comprensiva, atendiendo a la defensa activa, compuesta por la propia aviación como “elemento preponderante”, y la protección civil. La falta de recursos y la urgencia hicieron que algunas regiones donde fracasó el golpe, como Barcelona o el País Vasco, desarrollaran esfuerzos defensivos propios. Madrid, sin embargo, afrontó el asedio de noviembre de 1936 prácticamente desprotegida, confiando su defensa aérea a un máximo de tres servicios diarios de aviación.
El 13 de marzo de 1937, los servicios antiaéreos fueron reordenados y absorbidos por el Ministerio de Marina y Aire. Cuatro días después de que Guernica fuese devastada, el 30 de abril, nació por decreto la Defensa Especial Contra Aeronaves (DECA), integrada igualmente dentro de la Subsecretaría del Aire y bajo el mando directo del Jefe de las fuerzas del Aire. En la fotografía, puede verse a un soldado de la DECA operando un cañón Oerlikon y a un observador escudriñando el cielo en busca de aparatos enemigos. Seguramente, se trata de una escena construida con fines propagandísticos.
La reforma de la defensa de las poblaciones a finales de junio, declarando la adopción de medidas protección civil como obligatorias, el liderazgo de la DECA, elevada a la categoría de Arma independiente en 1938 y los intentos por establecer una doctrina antiaérea propia en diciembre de 1938, fueron los hitos que marcaron la evolución de un entramado que nunca llegó a desplegarse plenamente antes del colapso final de la República.
DML






