La «República de Andorra»
El golpe de Estado y la guerra que le siguió truncaron la vida de millones de españoles. La represión, el control social, vehiculados también a través del hambre y la miseria, hicieron inviable la vida en el interior de España para muchos ciudadanos que habían defendido la legalidad republicana. Ante esta situación, las alternativas fueron muy diversas.
Una de ellas fue la pequeña colonia de refugiados españoles que, entre 1936 y 1944, decidieron cruzar la raia y establecerse en las proximidades de Campo Maior, en Portugal. Unos se dedicaron a trabajar en el campo. Otros realizaron acciones propias de la resistencia irregular, como operaciones económicas contra propietarios afines al régimen franquista, una práctica que también llevaban a cabo otros «huidos» o «vecinos en armas». Hubo asimismo quienes se aprovecharon de la economía sumergida de la zona, extrayendo de Portugal café torrefacto o tabaco y llevando a esta localidad alentejana productos españoles como botellas de Cruzcampo.
De esta forma pudieron ganarse la vida y sobrevivir. Aunque algunos vivieron en las proximidades de Campo Maior y en su freguesia de Degolados, la mayor parte de estos refugiados construyó precarias viviendas con materiales locales (piedra, adobe o mampostería tosca extraída del terreno) y techumbres de ramas o paja, como puede apreciarse en la imagen. Este asentamiento, situado a escasos doscientos metros de la frontera española, fue conocido policialmente como «República de Andorra», en alusión a que allí no mandaba más autoridad que la de sus propios habitantes: refugiados armados que habían construido un «microestado» autogestionado entre las dos dictaduras ibéricas.
La proximidad del final de la guerra europea y el temor a que las pequeñas bolsas de «huidos» pudieran organizarse en una guerra irregular más amplia pusieron fin al experimento social «andorrano». Apenas unos días después del fracaso de la «Operación Reconquista de España» (19-24 de octubre de 1944) —aquella invasión guerrillera promovida por el PCE en el valle de Arán para iniciar la guerra de guerrillas en España—, las fuerzas policiales salazaristas y franquistas decidieron liquidar esta pequeña república que había sobrevivido a la República.
Tras la razzia (13-14 de noviembre de 1944), procesaron a 27 españoles refugiados en Portugal, destrozando de nuevo sus vidas. El castigo fue especialmente duro con dos «andorranos», que fueron ejecutados extrajudicialmente: Raimundo Duro Bueno, considerado el líder del grupo partisano, y su madre, Dolores Bueno Resmella.
En las proximidades de la frontera española aún perviven las ruinas de la «República de Andorra», como recuerdo imperecedero de estos sueños frustrados.
MBA/XAV






