Ficha del Patronato de Protección a la Mujer
Creator: Archivo Provincial de Sevilla, signatura 23056
Source:
Archivo Provincial de Sevilla, signatura 23056
Date Created: 1953
Extent: 1 item
37.38863, -5.99534
Esta imagen corresponde a una ficha de clasificación psicológica elaborada en una Casa de Observación y Clasificación (COC) del Patronato de Protección a la Mujer, en este caso por la Junta Provincial de Sevilla en 1953. Documentos como este se utilizaban en el momento de ingreso de una joven en la institución y formaban parte de un procedimiento estandarizado que acompañó al Patronato desde su creación en 1941 hasta su desaparición formal en los años ochenta.
El Patronato de Protección a la Mujer fue una institución clave del aparato represivo franquista, creada para controlar y corregir a aquellas mujeres y adolescentes que se apartaban del modelo de feminidad impuesto por el régimen. Bajo la retórica de la protección moral, actuó durante décadas como un sistema de vigilancia, internamiento y disciplina, especialmente intenso en los años cuarenta y cincuenta, aunque plenamente operativo hasta bien entrada la democracia.
Las Casas de Observación y Clasificación ocupaban una posición estratégica dentro de este entramado. No eran centros de reclusión prolongada, sino espacios de paso en los que se decidía el futuro de las internas. Los informes elaborados en estos centros marcaban el itinerario institucional de las jóvenes, que podía derivar en la reclusión dentro de reformatorios, el paso por centros de semiinternamiento o maternidades, o el regreso al entorno familiar bajo supervisión.
La ficha psicológica servía como soporte técnico para legitimar esas decisiones. Uno de sus apartados centrales es la evaluación de funciones psíquicas, con puntuaciones en ámbitos como atención, memoria, juicio o raciocinio. Estas valoraciones se apoyaban en pruebas psicométricas inspiradas en modelos como la escala de Terman, ampliamente utilizada en la época. El resultado final no buscaba tanto medir capacidades intelectuales de forma objetiva, como encajar a la joven en una categoría comprensible para la institución. Diagnósticos como “imbécil”, “oligofrénica” o “subnormal”, frecuentes en estos expedientes, reforzaban la idea de incapacidad moral y necesidad de tutela prolongada.
Junto a estas pruebas aparece el denominado “reloj moral”, una herramienta que combinaba rasgos intelectuales, afectivos y de conducta con categorías explícitamente morales como obediencia, sensualidad, egoísmo o piedad. Su función era ordenar el carácter de la interna dentro de una escala de “normalidad” definida por los valores del nacionalcatolicismo, donde la sumisión o la castidad ocupaban un lugar central.
Estas fichas permiten entender cómo el Patronato transformó problemas sociales —pobreza, conflictos familiares, maternidad fuera del matrimonio o conductas consideradas inapropiadas— en supuestos déficits psicológicos o morales. Bajo una apariencia técnica, se construyó un sistema que justificó el encierro y la reeducación de miles de mujeres durante décadas. A través de ellas, el Patronato construyó itinerarios de encierro y vigilancia que marcaron de forma decisiva la vida de miles de mujeres jóvenes en la España franquista y posfranquista. Su conservación permite hoy comprender la dimensión cotidiana y burocrática de esta forma de represión.
CGL






